
Entre las montañas del Pallars Sobirá se encuentra Farrera, un pequeño pueblo de una veintena de habitantes.
Pep Marçal, payés, Conxita Catalá, antigua vaquera del pueblo y Pau Alemany, un joven pintor, son los personajes de este documental que narra de manera personal y poética la vida quotidiana y tradicional al ritmo de las estaciones. Un trío presentado con una narrativa intimista que obvía los diálogos y pone en primer plano la mirada y recuerdos para rastrear, a veces desdel silencio, antiguos oficios de montaña y tradiciones anacrónicas. La lista de activitades rurales que están reflejadas es numerosa: el cuidado de los animales, los trabajos del huerto, además de oficios manuales como el de hiladora, forman parte del desenlazo mientras los protagonistas hablan a cámara de los temores de la edad y la vida a la montaña.
En cuanto al montaje fílmico, se ha optado por el uso de una narrativa alternada que salta de un personaje a otro de manera armónica, por medio de una serie de elipses espaciales y temporales.